¿Qué es? Historia La energía y su relación con el uso de las manos Chakras y Reiki La meditación La oración El perdón La mente como herramienta de sanación El timo, kinesiología y Reiki Desarrollo de los principios Reiki Fundamento del Reiki Los grados Reiki El periodo de depuración Ejercicios energéticos Teoría del espejo universal Posiciones de las manos Técnicas de meditación Indicaciones y patología del Reiki Enfermedades somáticas Enfermedades psíquicas Enfermedades infantiles Usos complementarios

«Vacíate y estarás lleno.
Utiliza la luz para mirar
dentro de ti.
Un viaje de mil millas
empieza
con un paso.» (Lao Tsé)

 

 

 

 

   
  Ciudades y Viajes

La información que aquí encontrarás es una herramienta que puedes usar para mirar en tu interior. Su único objetivo es ayudarte a correr el velo que te impide conectar con tu Yo Superior que sabe.

Hay muchos caminos, tantos como personas, pero todos pasan por la fase de apertura hacia el interior y por un proceso de desapego de lo exterior que te permita afinar tu conciencia para penetrar paulatinamente dentro de ti y conectar con tu naturaleza divina.

De esta forma lograrás un libre fluir de la energía en tus cuerpos físicos y sutiles, liberando los bloqueos energéticos que se han anclado en tu sistema debido a los efectos producidos por las creencias limitantes, que te impiden la libre expresión de tus sentimientos y de tu potencial energético innato, cargando sobre los demás tus propias limitaciones.

Descúbrete.
Sé libre.
No rechaces nada.

Para poder sanarte en los niveles físico, emocional, mental y espiritual: acepta, ama y comparte.

Si así lo deseas, el Reiki, la meditación, la oración, el ejercicio y la alimentación van a ayudarte en tu propio proceso de sanación.

El Reiki es una técnica efectiva, sencilla, poderosa y de efectos más rápidos que otras, porque no requiere una preparación previa ni un entrenamiento especializado, y cualquiera que haya recibido las sintonizaciones, puede comenzar a utilizarlo con resultados inmediatos.

Desde que decidas usar el Reiki, la meditación y la oración para penetrar en tu interior, habrá un antes y un después en tu vida, pero únicamente desde la óptica de tus esquemas adquiridos porque realmente, y en esencia, sólo existe un aquí y ahora, y sólo desde el momento presente puedes sanar tu pasado y configurar tu futuro.

El Reiki y las técnicas asociadas te aportan más conciencia para sumergirte en el ser y liberarte del debe ser que te has impuesto con tu sistema de creencias de escasez y limitación. El ser de este momento, tu realidad presente, es lo perfecto para ti, porque es un puente que debes atravesar para seguir tu camino.

El Reiki te puede enseñar a no rechazar nada, y también a aceptarlo todo, para ser libre en cada momento y penetrar en tu esencia divina, donde puedes comenzar el camino de sanación física, emocional, mental y espiritual, pudiendo ayudar después a sanar a tus hermanos.

El contexto original de Reiki: Shinto y Budismo

Reiki surge en Japón a fines del siglo XIX, y es introducido por el Maestro Mikao Usui.

En este Japón decimonónico encontramos el ambiente adecuado para el surgimiento de este método. Por un lado, la vida japonesa, aún hoy imbuida en todos sus detalles por el espíritu de su muy antigua religión nacional, el Shinto. Por otro lado, la mayor parte de los japoneses practican simultáneamente el Budismo.

Debemos recordar que en Oriente las religiones son antes caminos de vida y prácticas habituales, que creencias teóricas como en Occidente. De hecho, casi el 90% de los japoneses, pese a ejercer estas prácticas, se declaran «no religiosos».

Ambas creencias son claves para entender la filosofía profunda del Reiki.

El Shinto es una religión muy animista y vinculada a la naturaleza, y considera entre otras cosas que:

• Todo ser, animado o no, está lleno de una energía viva propia.

• Que todo ser está vinculado con el medio natural a través de la energía universal (lei).

• Que el alma humana puede no sólo entender y unificar lo natural, sino que tiene la capacidad de modificarlos y de materializar lo que hay en su mente.

• No se espera premio o castigo. El shintoista debe hacer lo correcto en cada momento porque sí, independientemente de las consecuencias. Generalmente lo correcto es aquello que ayuda al bien común, a la colectividad en la que se está integrado (familia, país, empresa, partido, club...).

Así como el Shinto proporciona al japonés su forma de vivir, a la hora de morir su referencia es el Budismo.

El Budismo, procedente de la India, admite la reencarnación (principio de conservación de la energía). Igualmente cada vida es consecuencia de las anteriores (karma, ley de causa y efecto). Nuestro objetivo en la vida es superar la cadena de la reencarnación. El Budismo introdujo en Japón muchas ideas procedentes del continente asiático, que, como de costumbre, el pueblo japonés simplificó con elegancia y adaptó a su particular idiosincrasia.

Las medicinas chinas y de otros países de Asia, así como las artes marciales, también fueron importadas y adaptadas. En todos estos conocimientos, la energía (Ki) es el concepto clave.